¡Todo lo que hemos preparado!

     ¡Por fin llegó el mes de marzo! Con él nuestro cariñoso recuerdo para un santo sencillo y cercano como fue Faustino Míguez de la Encarnación, nuestro querido fundador.

    Marzo es, sin duda, un mes importante en la vida de nuestro santo: nace el 24 de marzo de 1831, se ordena sacerdote el 8 de marzo de 1856 en la parroquia de S. Marcos (Madrid) y fallece el 8 de marzo de 1925.

     Como todos sabemos, en 1885 funda el Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora con el fin de posibilitar que las niñas de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) tuviesen la oportunidad de acceder a la educación en igualdad de condiciones que los niños que pisaban esas mismas calles sanluqueñas. Faustino Míguez, sacerdote escolapio, pensando a finales del siglo XIX en la igualdad de mujeres y hombres…

     ¿Es pura casualidad que el 8 de marzo haya sido declarado por la ONU (Or-ganización de las Naciones Unidas) en 1975 como el Día Internacional de la Mujer? ¡Solo Dios sabe! El caso es que resulta curioso y, al mismo tiempo, gratificante que coincidan ambas conmemoraciones.

     Todos los que nos sentimos parte de la familia calasancia damos gracias a Dios por la vida de san Faustino. Es para nosotros un ejemplo a seguir en la cons-trucción de un mundo más justo y solidario. Y la mejor manera que tenemos de reconocer su persona y su obra es realizando actividades diversas a lo largo de este mes.

     Fieles a su pensamiento sobre la educación, afirmamos con Faustino que mientras haya en la tierra un corazón, una conciencia, un carácter, una voluntad humana, será bello, será digno, será divino el formarlos [a las alumnas y alumnos] en el amor de lo que es verdadero y honesto, en el entusiasmo de lo que es noble y generoso, en la santa pasión de lo que es grande y sublime (SFM «Discurso de Celanova»).

    Vivamos este mes de marzo y recuerdo entrañable de S. Faustino Míguez como un regalo que Dios nos ofrece para crecer también nosotros/as en pasión por la vida y por la persona.